SOMOS SUFICIENTES / WE ARE SUFFICIENT

Hola a todos.

Estos días he estado muy conectada con la forma como me siento con mi cuerpo, leyendo y escuchando charlas sobre autoestima y amor propio. Para que sepan, nunca he sido delgada. De hecho, soy la más curvilínea de las mujeres de mi generación en mi familia, por lo que siempre he recibido comentarios desafortunados de aquellos que, como tu primer círculo, están llamados a amarte y protegerte, no a herirte.

Mi mamá lidera ese grupo, seguida por mi papá, mis hermanas, tíos y primos; comprobando la teoría que el primer bullying no es el de la escuela, sino el de la casa.

La autoestima no fue algo que mi generación recibió en la crianza. Hemos tenido que construirla a razón de caernos, levantarnos y aprender a amarnos. Es un músculo que hay que desarrollar y ejercitar cada día para no convertirnos en nuestro peor enemigo, y aprender a cubrirnos con un amoroso teflón para que los inoportunos comentarios resbalen.

Con los años, he aprendido a no compararme con nadie. Ni con Jennifer López, porque viviría frustrada; ni con la mujer de al lado, porque sus circunstancias son diferentes a las mías. Yo soy única e irrepetible, me amo y ¡SOY SUFICIENTE!

Esto es lo que deberían enseñarnos desde pequeños. No a la comparación y a la insana competencia. Deberían evitarnos el sufrimiento de pensar que no seremos apreciados por nuestro peso, estatura, celulitis o color de cabello, hasta que cumplamos un estándar de belleza imposible, que sólo tiene el 1% de la población.

No es fácil, porque además las fotos en redes – muchas de éstas retocadas – nos recuerdan que no somos tan bellas ni exitosas como aquella que vemos posando en traje de baño en Mikonos. Pero ya que no recibimos estas amorosas lecciones cuando pequeños, es responsabilidad de cada uno -si así lo quiere – trabajar para cambiar la percepción que tiene de sí mismo.

Por el momento -y luego de la catarsis pública- el mensaje que espero les quede en su corazón es, que sin importar todos los defectos físicos que creemos tener, merecemos todo el amor y felicidad del mundo, porque ¡SOMOS SUFICIENTES!

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Hello everyone.

These days I have been very connected to the way I feel with my body, reading and listening to talks about self-esteem and self-love. Just so you know, I have never been skinny. In fact, I am the curviest of women of my generation in my family, so I have always received unfortunate comments from those who, as your intimate circle, are called to love and protect you, not to hurt you.

My mom leads that group, followed by my dad, sisters, uncles and cousins; checking the theory that the first bullying is not from of the school, but that from the house.

Self-esteem was not something my generation received in parenting. We have had to build it and learn every day to love us. It is a muscle that must be developed and exercised every day so as not to become our worst enemy, and learn to cover ourselves with a love, so that the unwelcome comments slip.

Over the years, I have learned not to compare myself to anyone. Not even with Jennifer Lopez, because I would live in frustration; nor with the woman next door, because her circumstances are different from mine. I am unique and unrepeatable; I love myself and I AM SUFFICIENT!

This is what they should teach us from a young age. No to comparison and insane competition. They should avoid the suffering of thinking that we will not be appreciated by our weight, height, cellulite or hair color, until we meet an impossible beauty standard, which only has 1% of the population.

It is not easy, because also the photos in social networks- many of these retouched – remind us that we are not as beautiful or successful as the one we see posing in a bathing suit in Mikonos. But since we do not receive these loving lessons as a kids, it is everyone’s responsibility – if you want – to work to change your perception of yourself.

Now – and after my public catharsis – the message I hope will remain in your heart is, regardless of all the physical defects we believe we have, we deserve all the love and happiness in the world, because we are SUFFICIENT!

LUNES …OTRA VEZ / MONDAY… AGAIN

Hola a todos.

Los lunes son difíciles incluso para quienes aman madrugar y toman el inicio de semana como una nueva oportunidad de realizar los sueños. Pero no es el fin del mundo, sólo necesitamos un poco de organización y buena vibra para sacar el día adelante (Y si el lunes fuera nuestro dia favorito?). A mí me gusta hacer más entretenidos los lunes experimentando un poco con mi ropa, con unos labios rojos y algo que destaque.

Estamos disfrutando de soleados y calurosas tardes en la ciudad, con bajas temperaturas en la noche. Por lo que quise aprovechar a llevar sandalias de colores que normalmente usamos en climas más cálidos; un vestido de largo midi y un cárdigan cerrado con un
detalle de nudo frontal encima del vestido. Sonaba loco en la mañana, pero quedó bien. Así disfruto del calor del día y no sufro de frío ahora que disfruto este hermoso atardecer.

No olviden ponerle su toque personal a todo lo que hagan. La ropa refleja tu actitud cada día ante la vida: ¡tengamos una colorida siempre!

Espero que disfruten las fotos, y que su lunes este lleno de creatividad y buen clima.

Nos vemos pronto.

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Hello everyone.

Mondays are difficult even for those who love to get up early and take the start of the week as a new opportunity to realize dreams. But it is not the end of the world, we just need a little bit of organization and good vibes to get the day going. (What is monday is our favorite day?)
I like to make Mondays more entertaining by experimenting with my clothes, with red lips and something that standout my outfit.

We are enjoying sunny and hot afternoons in the city, with low temperatures at night. So I wanted to take advantage of that, wearing colorful sandals that we normally wear in warmer climates; a midi dress and a closed cardigan with a front knot detail over
the dress. It sounded crazy in the morning, but it look good. So I enjoy the heat of the day and do not suffer from cold now that I enjoy this beautiful sunset.

Do not forget to put your personal touch on everything you do and remember that your clothes reflect your attitude to life every day: let’s have a colorful one always!

I hope you enjoy the photos, and a Monday full of creativity and good weather.

See you soon.

TODOS SOMOS MIGRANTES / WE ARE ALL MIGRANTS

Hola a todos.

Mi país lleva un tiempo recibiendo personas de Venezuela que huyen de la difícil situación que ese país atraviesa. Algunos traen suficientes recursos para iniciar nuevamente, otros van de paso hacia otros países del cono sur y otros no tienen ni para el diario. Éste último grupo toca nuestras fibras más sensibles porque generalmente están con niños y requieren nuestra ayuda.

Me han hecho pensar lo difícil que debe ser salir del país de un momento a otro con lo poco que se pueda y empezar en otro país donde no tenemos nada seguro y hasta empiezan a rechazarnos por considerarnos un problema. Y pensando en ello, me di cuenta que todos somos migrantes de una u otra manera, o tenemos un familiar que lo ha sido.

Revisando en mi historia familiar, mi papá salió de su ciudad natal para estudiar y trabajar y llegó a un pueblo de Córdoba donde conoció a mi mamá. Se casaron y migraron a Montería donde se asentaron. Yo nací y crecí allí con mis hermanas y luego decidí migrar a la capital de Colombia para estudiar y trabajar. Y para quienes creen que la incomodidad y el rechazo sólo lo reciben los extranjeros, no saben lo que es llegar a esta ciudad apretada y llena de personas de todo el país tratando de hacerse un espacio. A veces tampoco te sientes bienvenido, eres criticado por tu forma de hablar y vestir, y hasta pueden decirte que vienes a usurpar las oportunidades de quienes nacieron aquí.

Pero no sólo se migra de ciudades pequeñas a grandes metrópolis. Mi hijo, quien nació en Bogotá, migró a estudiar en Montería y prefiere la tranquilidad de una ciudad pequeña. Mi hermana y su familia, que migraron primero de Montería a Bogotá, ahora prefieren irse a vivir a Medellín y tratar de tener lo bueno de ambos mundos para criar a su hijo. Y así hay muchos casos de familiares y amigos que han ido y vuelto. De historias sobre cómo un día en nuestra vida decidimos irnos con todas las ilusiones metidas en una maleta o en un camión de mudanza.

Concluí que todos somos migrantes, o lo seremos. A veces por decisión, a veces por necesidad; a veces es un momento feliz, y otras un triste remezón. Sea como fuere, quien migra deja el mundo que conoce por uno nuevo que asusta, y por ello necesitan nuestra compasión y apoyo, no rechazo.

Las fotos de este post fueron tomadas en una soleada Bogotá: La ciudad que me recibió con los brazos abiertos, con mi pequeña maleta y un poco de miedo, un soleado 15 de enero hace 24 años.

Gracias por leer y espero que sus migraciones sean siempre de felicidad y crecimiento.

Nos vemos pronto.

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Hello everyone.

My country has been receiving people from Venezuela for a while. Some of them bring enough resources to start over, others are passing on to the southern countries, and another has not enough resources for the day. This group touches our most sensitive fibers because they are usually with children and require our help.

They have made me think how difficult it must be to leave the country and start in another country, where we have nothing safe and feel people are rejecting us as a problem. And thinking about it, I realized that we are all migrants in one way or another, or we have a family member who has been.

Reviewing my family history, my dad left his hometown to study and work and arrived in a little town in Cordoba where he met my mom. They married and migrated to Monteria where they settled. I was born and raised there with my sisters, and then decided to migrate to Bogota in order to study and work. And for those who believe that discomfort and rejection are only received by foreigners, they do not know what it is to reach this tight city, full of people from all over the country trying to make a space. Sometimes you do not feel welcome, you are criticized for the way you speak and dress, and they even tell you that you come to usurp the opportunities of those who were born here.

But it is not just migrating from small towns to big metropolises. My son, who was born in Bogotá, has migrated to study in Monteria and prefers the tranquility of a small city. My sister and her family, who migrated first from Monteria to Bogota, now prefer to move to Medellin and try to have the good of both worlds to raise their child. And so, there are many cases of family and friends. Stories about how one day in our lives, we decided to leave with all the illusions stuffed in a suitcase or in a moving truck.

I concluded that we are all migrants, or we will be. Sometimes by decision, sometimes by force; sometimes it is a happy moment, and sometimes a sad decision. Be that as it may, the migrants leave the world they know for a new one that is frightening, and for that reason, they need our compassion and support, not rejection.

The photos of this post were taken in a sunny Bogota: The city that welcomed me with open arms, with my little suitcase and a little fear, a sunny January 15th, 24 years ago.

Thank you for reading and I hope that your migrations will always be one of happiness and growth.

See you soon.