PERDIDOS EN EL AMAZONAS / LOST IN THE AMAZON

Hola a todos.

Cuando pensamos en una celebración de aniversario, se nos vienen a la mente cenas con velas y música de fondo. Y aunque ese plan es muy romántico, esta vez quisimos hacer algo diferente con mi pareja para celebrar nuestros cuatro años de novios: nos fuimos al amazonas.

Tres días alejados del mundo y sin señal en los teléfonos. Siempre la intención es desconectarnos, aunque yo me desespere a los diez minutos por no poder subir fotos a mis redes sociales. Así es siempre en cada viaje, pero vale la pena salir de nuestra zona de comodidad a ver cómo nos va.

Luego de dos horas de vuelo subimos a una lancha por otra hora para llegar al hotel. La verdad, pensé que sería peor, pero fue un viaje tranquilo que permitió ver la majestuosidad del rio Amazonas y darnos cuenta de la magia que envuelve este lugar. Y además entender que es el medio de transporte para todos los que viven acá y para los turistas. En la ciudad piensas en comprar carros o motos, pero aquí, tu corazón palpita por los motores fuera de borda.

Cada día nos bañábamos en protector solar y repelente para mosquitos y salíamos a la aventura con el sol en la cabeza desde la mañana hasta bien entrada la tarde. Sudábamos como deportistas de alto rendimiento incluso a la sombra, pero el sacrificio nos permitió ver micos y alimentarlos; ver comunidades indígenas que aun conservan sus tradiciones intactas y ver a los delfines rosados que son únicos y sólo pueden verse en el amazonas colombiano.

Incluso hubo tiempo para compras. Mientras en otros viajes compras zapatos y perfumes, en este viaje era imperdible – para mí – comprar sabiduría ancestral. Así que regresé a casa con botellas llenas de raíces y cortezas de árbol para tratar el asma y las alergias.

Antes de regresar y abandonar nuestro amanecer lleno de sonidos de la naturaleza, cruzamos a Tabatinga (Brasil) que está separada de Leticia (Colombia) por una sola calle. Compramos chocolates, mermeladas de frutas exóticas y tomamos muchas caipiriñas (a modo de investigación, ¡por supuesto!), porque es un coctel muy refrescante para el calor abrasador de esta población.

Toda la experiencia fue enriquecedora, y no sé si la repetiría, pero si recomiendo que la vivan al menos una vez en la vida. El aire es diferente y el silencio de la selva permite escuchar los animales – incluso los que no conocemos. La falta de internet hace que te concentres en lo importante: conocer, saborear, besar, escuchar, VIVIR.

Fue un buen aniversario, y les agradezco haberme permitido compartirlo con ustedes. Espero verlos pronto.

***

Hello everyone.

When we think of an anniversary celebration, dinners come to mind with candles and music in the background. And although that plan is very romantic, this time we wanted to do something different with my boyfriend to celebrate our four anniversary: we went to the Amazon.

Three days away from the world and without a signal on the phones. Always the intention is to disconnect us, although I despaired after ten minutes for not being able to upload photos to my social networks. This is always the case in each trip, but it is worth leaving our comfort zone to see how it goes.

After two hours of flight we board a boat for another hour to get to the hotel. The truth, I thought it would be worse, but it was a quiet trip that allowed us to see the majesty of the Amazon River and to realize the magic that surrounds this place. And also to understand that it is the transportation for all those who live here and for tourists. In the city you think of buying cars or motorcycles, but here, your heart beats for outboard motors.

Every day we bathed in sunscreen and mosquito repellent and went on an adventure with the sun on our heads from morning until late afternoon. We sweated like high performance athletes, but the sacrifice allowed us to see monkeys and feed them; see indigenous communities that still preserve their traditions intact and see pink dolphins that are unique and can only be seen in the Colombian Amazon.

There was even time for shopping. While on other trips you buy shoes and perfumes, on this trip it was a must – for me – to buy ancestral wisdom. So I came back home with bottles full of roots and tree barks to treat asthma and allergies.

Before returning and leaving our bedroom full of sounds of nature, we crossed to Tabatinga (Brazil) that is separated from Leticia (Colombia) by a single street. We bought chocolates, exotic fruit jams and took many caipirinhas (for research, of course!), Because it is a very refreshing cocktail for the scorching heat of this population.

The whole experience was wonderful, and I do not know if I would repeat it, but I do recommend that you live it at least once in your life. The air is different and the silence of the jungle allows to listen animals – even those we do not know. The lack of internet makes you concentrate on what is important: to know, to taste, to kiss, to listen, to LIVE.

It was a good anniversary, and I thank you for allowing me to share it with you. I hope to see you soon.

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